Tu Medicina
nace con tu historia de dolor
Mi historia de sanación nace a partir de un profundo malestar. Un malestar generado por la creencia de que no tenía ningún tipo de talento, ningún tipo de habilidad, algo que destaque, ningún fuerte.
Miraba para mis costados y veía adolescentes que rendían, funcionaban, aprendían, sacaban buenas notas, recibían cumplidos por su inteligencia y capacidades, recibían honores especiales y eran aplaudidos y concedidos el honor de portar una bandera.
Nadie miraba bien ni esperaba mucho de los que estábamos en el otro extremo del espectro.
Padres preocupados, profesores frustrados y, por último, desinteresados de los que no lográbamos encajar en la norma, en el estándar.
Comienzan a haber expectativas en la vida de un niñx y el amor se vuelve condicionado. Comienzan a crecer las expectativas en la vida de un adolescente y comenzamos a encarnar esa condición de no merecedores.
Hoy, con 30 años, después de mucho proceso, entiendo que no vine a encajar en lo que se espera o esperaba de mí.
No había forma de que pudiera encajar en un sistema, tanto de educación como de crianza, que no valoraba o tenía en cuenta en lo que yo era y soy buena y que, por ende, no creía en mí, y que, por ende, hizo que yo tampoco lo hiciera.
Sin embargo, llega un momento de la vida en el que ya no te podes hacer el o la distraída porque comprendés lo que dice la famosísima frase:
“Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros.”
No tengo el día exacto, y seguramente fueron varias las instancias, pero en un punto de la trama finalmente llegó el momento en el que pude tomar las riendas, el momento en el que me reconocí personaje principal de la historia de mi vida, el momento en el que empezó a depender exclusivamente de mí el creer en mí, así como también en el que la única opinión con peso al respecto pasó a ser solo la mía.
El viaje a la raíz que repara memorias es doloroso, es incómodo, es intenso y toma tiempo. Y esto probablemente ya lo sabías, pero dejame decirte algo que tal vez no: es también increíblemente fascinante el ir descubriendo cómo ahora vos podés maternarte, paternarte, de la forma en que lo necesitaste. Me refiero a que es fascinante descubrirse y darse cuenta de que no es como creíamos: no estamos rotxs, falladxs o sin remedio por algo que sucedió y ya no podemos cambiar, sino que HOY podemos hacerlo diferente con esa pequeñita, ese pequeñito que necesitaba otro tipo de amor, de cuidado, de paciencia, de nutrición…
Regreso de mi odisea enchastrada, pero sabiendo que ahora parto desde otra base, desde otro concepto de mí misma. Regreso de mi odisea sabiendo que hay mucho sanado y que todavía queda por sanar, pero hoy puedo hacerlo desde otra consciencia, desde otro lugar que ya no evita el dolor, porque ahora aprendí que puedo llenar ese espacio con amor.
Te recuerdo y me recuerdo:
Hoy podés elegir que tu historia sea otra.
Hoy tenés la libertad de hacer, con lo que hicieron de vos, algo que calce a tu medida.
Hoy vos sos tu medicina.
❤️🩹


