Parte 3. Creencias Limitantes
tu inconsciente, tu semáfor en rojo
En la parte 1 exploramos lo transformador que puede resultar, salir del piloto automático y realizar una auditoría de vida que lo ponga todo patas para arriba (si lo pasaste de largo, podés ponerte al día acá).
En la parte 2 exploramos la importancia de salir del victimismo para asumir nuestro poder y así poder diseñar la vida de nuestros sueños siguiendo los pulsos de nuestros deseos (si te perdiste este posteo o queres repasarlo podes hacerlo acá).
Ahora bien, hay algo MUY importante que pude notar, al empezar a hacer cambios profundos y duraderos y es algo que, sin darnos cuenta, puede estar saboteando nuestro progreso. Sin trabajar sobre esto, vamos a retroceder constantemente sin saber bien el porqué.
De esto vamos a estar hablando en la parte 3.
C. Creencias Limitantes
Cuando se abrió ante mis ojos una verdad silenciada por muchos años y que estaba camuflada de “no sé lo que me gusta, no sé en qué sería buena”, me encontré con mi siguiente obstáculo:
¿Creo que es posible para mí? ¿Creo que puedo crearlo? ¿Creo merecerlo?
Las respuestas a todo esto no les sorprenderán…
Por un lado, había encontrado la razón de mi baja energía y gracias a una auditoría de vida comencé a aplicar los cambios necesarios. Por otro, tomé las riendas de mi vida y pasé de víctima a reconocer mi poder: soy yo quien va a hacer mis sueños realidad. Sin embargo, con el paso del tiempo —o dicho en criollo— cuando bajó la espuma, me di cuenta de que seguía estancada en este último proceso, el paso de comenzar a transformar mi vida en dirección a lo que me apasiona.
Lo cierto es que si por mucho tiempo había negado lo que en verdad encendía mi alma era por el simple hecho de que no lo creía posible para mí, por lo que hasta que no cambiara este mindset, esta forma de verme, esta creencia limitante, nada realmente iba a cambiar.
Yo quería hacer cambios, pero de nuevo aparecía el discursito barato: “Tal vez en otra vida…”, “Esto es para la gente que tiene el don natural”, “Esto es para la gente que tiene los recursos y el tiempo ilimitado para desarrollar su proyecto…”
Naturalmente, estas creencias que seguían sembradas y con raíces muy fuertes en mi mente, me llevaban a la procrastinación, a la inacción, a fallarme, a hacer todo lo contrario a lo que decía querer. En resumen, me llevaban a ser totalmente incoherente con mis sueños y por ende a no avanzar.
Sin coherencia entre lo que pensamos, hacemos y sentimos, es muy difícil que algo cambie realmente, que algo cambie incluso a nivel celular para hacerlo permanente en nosotros.
¿Qué cambios tuve que hacer en mí para poder cambiar profundo?
En primer lugar, tuve que entender que algo que llevaba hecho carne desde hacía tantos años iba a necesitar tiempo y proceso para dejar de ser parte de mí y para poder luego reemplazarlo por una creencia que sí me permitiera avanzar.
Todos los mecanimos de defenza que se expresan en nosotros como procastinación, miedo, baja energía, etc, son mecanísmos que en realidad lo que buscan biológiacamente, es nada más ni nada menos que protegernos, entonces lo que tenemos que entender, es que por más que nos enojemos con nosotros mismos por estar fallandonos, lo cierto es que nuestro cerebro al final del día piensa que nos hace un favor.
Hago mención de esto último porque para mí fue muy importante amigarme con la idea de que no era que estaba fallada, sino que se trataba de mi mecanismo amoroso de defensa en acción. Entender esto me ayudó a pasar entonces a hacer el trabajo de deconstruir esto que en algún momento me salvó, por una forma de ser más funcional a mi nueva versión, o mejor dicho, a la versión que quería ser y esto lleva tiempo y proceso.
Comencé a conectar con personas que habían logrado lo que yo quería. Que habían hecho las cosas que me gustaría lograr, que tenían vidas con las que yo soñaba (no las que venden en Instagram como ideales, sino las que A MÍ me interesaban genuinamente). Y me encontré con la sorpresa de que muchos eran más cercanos a mi historia de lo que me imaginaba. Muchos otros venían de lugares incluso “menos afortunados”. Unos cuantos pasaron por la misma barrera del miedo a dejarlo todo y pensar que morirían de hambre por elegir lo que les enciende el alma, versus mantenerse a la sombra de lo funcional.
Y entonces me di cuenta de que era posible.
El único problema no era dónde estaba parada, o de dónde venía, o lo que sabía o me faltaba saber: era que yo aún no lo creía posible PARA MÍ.
Si por empezar lo que deseas crear en tu vida no lo creés posible, ¿entonces cómo pensás que eso va a llegar a tu vida?
Si por empezar no lo creés posible, dejame decirte que no va a suceder. Pero porque VOS no vas a hacer nada para que pase.
Cuando pude cambiar mi mindset alimentando a mi cerebro con otras realidades e ideas que tenían que ver con evidencia de que lo que sueño, puedo lograrlo si pongo mi foco y energía en ese lugar, naturalmente comencé a poner más foco y energía en ese lugar y no en todo lo que me frenaba.
Gracias a esto, pude salir de ese estancamiento para comenzar a dar pequeños pero consistentes pasos hacia mis deseos en lugar de sabotearlos.
Quiero que ahora vos puedas tomarte un momento para reflexionar haciendote las preguntas correctas:
¿Creés merecer lo que soñás?
¿Creés que es posible que te sucedan cosas buenas, que la vida te sorprenda?
¿Te creés capaz de trabajar por tus sueños y concretarlos?
¿Qué creencias tendrías que dejar atrás para poder avanzar hacia lo que deseas?
Te espero en la próxima entrega para seguir explorando:
Parte 4. Requiere de Tu Coraje. Empoderarse.
Parte 5. Hacéselo Saber a La Vida.
Parte 6. No Somos Árboles.
Parte 7 . No Creas a lo Mundano Ordinario.



Que bien me hubiera venido leer esto hace uno años. Una vez que entendes que es una creencia limitante y la identificas en vos mismo, ya tenes medio trabajo hecho. Gracias por compartir esto y ojalá le llegue a alguien que lo esté necesitando.