CACHETADA
un recordatorio
Tengo miedo.
Últimamente (más bien diría que todo este año) debe haber sido de lo más sentido. De las frases que más repetí.
Miedo. Nervios de esos que te revuelven la panza y te aflojan el estómago. Incertidumbre. Tristeza por verme envuelta en todo este lío… un loop.
Dicen por ahí que el miedo es de las vibraciones más bajas, pues es directamente opuesto a la fe, a la certeza de quien sabe que está siendo sostenido por el universo, que confía y se deja guiar. Que fluye…
Pero ¿cómo le explico al universo (en quien me apoyo profundamente) que creo en él, pero que mi naturaleza humana, de tanto en tanto, se me escurre incontrolablemente por los poros?
En un punto se volvió AGOTADOR.
En ESTE punto más bien diría. En ESTE punto en el que me doy una cachetada mental y me digo: BASTA!!!
Estamos en el noveno mes del año y ya casi que está quedando de modé andar diciendo “tengo miedo” a estas alturas.
Personalmente, se lo atribuyo a ser de Cáncer, ascendente en Cáncer (mi luna en Tauro seguro no ayuda).
Pura emoción. Puro arraigo a tierra firme, a territorio conocido.
Últimamente deliro (y creo que no tan erradamente, déjenme decirles) con agregarle más FUEGO a mi vida. De hecho, me imagino en una clase de boxeo, golpeando con todas mis fuerzas la bolsa de arena como si mi vida dependiera de ello, saltando, sudando, quedando EXHAUSTA… y me da satisfacción.
Y es que -creer o reventar- no puedo dejar de percibir que NECESITO esa combustión en mi motor.
Genuinamente siento que salir de la pasividad en la que me he sumergido todo este último tiempo de excelsa introspección, necesita ahora ver la luz. Necesita ahora mostrarse al mundo. Necesita de una culmincación. Ver el final. Ser un punto y a parte para darle comienzo a otra historia.
Me siento como una torta que se está cociendo en el horno y haciendo su transformación química necesaria, pero que pasados los 45 a 60 minutos de cocción NECESITA que la saquen de ahí, pues si no se quema, se pasa de cocción. Se arruina.
Así me siento yo. Ya habiendo estado más que suficiente en el horno, haciendo mi proceso químico de transformación. Todo el tiempo necesario, pero que si no LIBERO, si no SACO A TIEMPO, entonces me voy a pasar de cocción, o mejor dicho en criollo: ME VOY A PASAR DE ROSCA.
No sé si te ha pasado, pero siendo una persona introspectiva, a veces se vuelve difícil saber cuándo parar, saber cuándo ponerle un STOP al análisis, a la sanación, a la calma, a la meditación, al psicólogo, al coaching, a los rituales…
A veces los introspectivos nos olvidamos de que un sistema nervioso saludable también necesita de ADRENALINA saludable, de ESTRÉS saludable.
¿Qué pasaría si la mariposa no saliera nunca de la crisálida? Me pregunto.
Nadie apreciaría su increíble transformación, sus colores, nadie se alegraría al verla pasar en vuelo, las flores no se beneficiarían de su polinización, pero lo más triste de todo es que MORIRÍA.
Es cierto que si el miedo nos paraliza le estamos privando al mundo de nuestros dones y talentos, le estamos quitando al mundo la posibilidad de beneficiarse de todo lo maravilloso que tenemos para ofrecer cuando estamos siendo, cuando estamos vibrando en sintonía, cuando estamos siendo AUTÉNTICXS, pero quienes más estamos perdiendo somos nosotrxs.
Nuestra alma se marchita, nuestro espíritu se estruja cada vez un poco más cuando dejamos que gane el miedo. Y poco a poco nos vamos creyendo la historia de que somos chiquitxs e incapaces de caminar hacia la vida de nuestros sueños. ESO es lo más triste de todo: un soñador que se quedó dormido en un sueño que no era la realidad, sino una visión distorsionada que se creyó o le hicieron creer.
¡DESPERTÁ! Me digo y te digo.
Hoy quiero que sepas que estamos para más, que estamos para algo grande. Y esto no quiere decir: dinero, fama, gloria... Quiere decir una vida que sueñes y diseñes a tu medida, bajo tus conceptos y parámetros. Guiada por tu verdad y tu visión de éxito, de felicidad, de realización. Una vida en la que vas tras tus sueños y los haces REALIDAD.
A veces quisiéramos que la vida fuera más… soft… Lo cierto es que nuestra naturaleza, de tanto en tanto, amerita una cachetada. Y también está bien. Y también es parte.



Me encantaron las imágenes que usaste para describir esa sensación tan familiar 🦋